Stock de reactivos en el laboratorio clínico
Dos vencimientos, consumo en microlitros y calibraciones que también gastan: por qué el reactivo no se controla como el resto del stock, y cómo ordenarlo.
En un laboratorio clínico, el reactivo es a la vez un costo grande y un riesgo. Si falta, se frena la corrida. Si se vence en el estante, se pierde plata. Y si se usa vencido, o abierto hace más tiempo del que corresponde, el resultado queda en duda. Esta guía repasa cómo ordenar el stock de reactivos para que ninguna de esas tres cosas pase por descuido.
Por qué el reactivo es distinto del resto del stock
- Tiene dos vencimientos. El impreso en la caja y el que corre desde que lo abrís (la estabilidad a bordo o una vez reconstituido, según el inserto del fabricante).
- No se consume por unidad. Un kit rinde un número de determinaciones, y cada determinación gasta una fracción en mililitros o microlitros.
- Se gasta en cosas que no son pacientes. Calibraciones, controles de calidad y repeticiones también consumen reactivo.
- El cambio de lote tiene consecuencias. Muchas técnicas piden recalibrar o verificar controles al pasar a un lote nuevo.
Las buenas prácticas, como referencia
La norma internacional de referencia para laboratorios clínicos es la ISO 15189:2022 («Laboratorios médicos. Requisitos para la calidad y la competencia»), que dedica un apartado a reactivos y consumibles. La mencionamos como referencia de buenas prácticas: qué aplica en tu laboratorio y cómo se evalúa lo define tu sistema de calidad y, si corresponde, tu organismo de acreditación. Trazo es una herramienta de registro; no acredita a nadie ni evalúa tu sistema de calidad.
Con esa aclaración, hay prácticas en las que coincide cualquier bioquímico con experiencia en gestión:
- Registrar lote y vencimiento al recibir, no cuando se abre la caja. Si el dato entra tarde, entra mal.
- Revisar el estado al recibir (cadena de frío, envase) y no dar por disponible lo que no se revisó.
- Usar primero lo que vence antes (FEFO), no lo que está más a mano.
- Registrar la fecha de apertura y calcular desde ahí la nueva fecha límite.
- Saber qué lote se usó en cada corrida, para poder rastrear si un lote da problemas.
- Anotar el consumo real, incluidos calibraciones y controles, para pedir con datos y no a ojo.
Cómo calcular cuánto reactivo te queda de verdad
Contar cajas cerradas no alcanza. Lo que importa es cuántas determinaciones más podés hacer antes de quedarte sin reactivo o antes de que se venza. Para eso necesitás tres datos:
- Cuánto reactivo gasta cada determinación, en la misma unidad en que lo tenés en stock.
- Cuántas determinaciones hacés en promedio por semana, contando repeticiones, controles y calibraciones.
- Cuándo vence cada lote, tanto cerrado como abierto.
Si el consumo previsto antes del vencimiento es menor que lo que tenés, algo se va a vencer: conviene saberlo hoy, cuando todavía podés ajustar el pedido, y no cuando aparece en la limpieza de fin de mes.
Errores que se repiten
- Descontar por kit entero cuando el kit dura semanas: el stock dice cero cuando todavía queda, o dice que hay cuando no alcanza.
- Olvidar la fecha de apertura y usar un frasco más allá de su estabilidad.
- Recibir un lote nuevo y seguir procesando sin recalibrar cuando la técnica lo pide.
- Tener el dato del vencimiento solo en la etiqueta de la caja, sin un aviso que llegue a tiempo.
Cómo te ayuda Trazo
Trazo nació en un laboratorio, así que el módulo de laboratorio va más allá de «entra y sale»:
- Recepción con escaneo: leés el código GS1 de la caja y el lote entra con su vencimiento. Lo que llegó dañado o no se pudo verificar queda en cuarentena.
- Consumo por determinación: cargás cuántas determinaciones hiciste y Trazo descuenta la cantidad exacta, convirtiendo unidades (mL, µL).
- Recetas: si una determinación usa varios reactivos, Trazo verifica que haya de todos antes de descontar. Todo o nada.
- Vida útil una vez abierto: el reloj arranca al primer uso y el consumo se bloquea cuando el envase abierto venció.
- Calibración y control de calidad: quedan registrados con el lote usado, y Trazo marca cuándo toca recalibrar por cambio de lote o por intervalo vencido.
- Analizadores: por HL7 o ASTM, los resultados validados pueden descontar el stock solos.
- Avisos y reposición: te llega un mail antes de que algo venza o baje del mínimo, y Trazo sugiere cuánto pedir según tu consumo real de los últimos 30 días.
Trazo trabaja con las referencias de tu LIS: la identidad del paciente no sale de tu sistema. Y si recibís tus reactivos de un proveedor que despacha con Trazo, el pedido entra a tu stock escaneando el QR de la caja, gratis.
Preguntas frecuentes
¿Trazo sirve para la acreditación ISO 15189?
Trazo es una herramienta de registro de lote, vencimiento, consumo, calibración y control de calidad. No acredita ni evalúa el sistema de calidad del laboratorio; eso lo hace el organismo de acreditación con tu documentación.
¿Cómo sé cuándo vence un reactivo abierto?
Depende de la estabilidad que indique el fabricante en el inserto. En Trazo cargás esa vida útil una vez abierto y el sistema calcula la fecha límite a partir de la apertura.
¿El laboratorio paga por usar Trazo?
Quien recibe no paga. Un laboratorio que recibe sus pedidos por Trazo usa todas las funciones sin cargo.
Tu laboratorio, sin reactivos vencidos en el estante
Si recibís tus pedidos por Trazo, lo usás gratis. Si querés verlo antes, escribinos y te lo mostramos.